La fotografía ha sido,
y es ahora más que nunca, la forma de mostrar y expresar
la realidad de distintos pueblos y culturas.
A través de ella, me he acercado a las personas que conforman
un ámbito a veces olvidado por las sociedades llamadas del
1º mundo. Son gentes humildes, pero con un gran corazón,
aman sus vidas, y su forma de vivirlas, no son peores que las nuestras,
solo distintas. No son pueblos marginales, pero en muchas ocasiones
si marginados.
La mayoría de ellos viven en constante simbiosis con la naturaleza,
manteniendo un equilibrio tan necesario como inútil, ya que
las sociedades industrializadas se encargan de romper. Hace casi
20 años que comencé a viajar por esos mundos olvidados,
y a ellos vuelvo ya que es entre ellos donde encuentro la verdadera
paz interior, aunque a veces también el desasosiego y la
impotencia.
Cada uno de ellos forma parte de mi corazón y de mi vida,
entre ellos he aprendido a ser mejor, con mis semejantes y con mi
mundo.
La fotografía es mi pequeño homenaje a todos ellos
y a los que vendrán.
El 30% de la venta de cada obra, va destinado a fines de ayuda a
los niños de diferentes países, a través de organizaciones no gubernamentales.
Como material medico o escolar, entre otras.
Manuel Vilches Benítez.
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